De vacaciones ya, y después de un campamento con 12 días en los que desentenderse del resto del mundo (que a la vuelta me ha dado más miedo que al irme) me apetece motivarme. Salir por ahí, sin decirle a nadie dónde. Salir, saltar a un tren e ir a Howarts o a Londres o a Jamaica, quién sabe. Aterrizar en un slumdog en medio de la India y saber lo que es vivir y ayudar a que otros puedan. Morirse en una cuneta y que nadie lo sepa, o hacer otras cosas sin que se sepan, por tu bien o el de otros. Coger la fama y tocarla con la punta de los dedos. Sobrepasarse y disfrutar y vivir a partes iguales. Que lo que pase en verano, se queda en verano. Revivir el del 1969. Tirarme a Jim Morrison o a Hendrix en la cuneta antes mencionada. Volar sobre las colinas de europa sobre los lomos de algo que volase o no, que las drogas son traicioneras.
Y entonces me desperté en mi cama de Burgos, dando vueltas a la estatua del cid comiendo palomitas recalentadas de 1 euro y muriéndome del asco.
Gaviotas, la envidia me corroe, y es de la mala, muy mala, solo aviso... QUIÉN FUERA LIBRE para volar sin alas.
Cap. 24.
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"La perdí de vista... a principios del verano"
- Irina, baja a Ariel, anda, bella.
La quinta de mis volteretas sobre la arena de mañana se interrumpió.
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Dios, aún me pregunto cómo puedes escribir así. Es fascinante, en serio.
ResponderEliminarTodos tenemos ganas de sentirnos libres.
ResponderEliminarEscribes muy bien